Neurona·IA Actualizado · agosto 2026

Crear imágenes con IA gratis: lo que nadie te cuenta

Los tres grandes asistentes generan imágenes en su plan gratuito, así que la pregunta ya no es cuál elegir. Es qué límite te frena antes y qué puedes hacer legalmente con el resultado.

Redacción de Neurona IA · 6 de septiembre de 2026 · 8 min de lectura

Puedes generar imágenes con inteligencia artificial sin pagar nada y sin instalar nada: a 6 de septiembre de 2026, los tres grandes asistentes generalistas que compiten en España incluyen generación de imágenes en su plan gratuito. Google en el plan sin coste de Gemini, OpenAI en el plan Gratis de ChatGPT y Mistral en el plan Free de su asistente. Así que la pregunta útil ya no es cuál es gratis, porque lo son todos, sino otra más incómoda: qué límite te va a frenar primero y qué puedes hacer legalmente con la imagen que salga.

Dónde generar imágenes sin pagar

En los tres sitios donde ya estás, probablemente. No hace falta darse de alta en ninguna herramienta especializada: escribes lo que quieres en el chat de siempre y te devuelve la imagen. Esto es lo que publica cada uno en su página, en euros para España.

ProveedorPlan gratuitoQué desbloquea pagar
Google (Gemini)El plan sin coste incluye generación y edición de imágenes. El modelo se llama Nano Banana; la versión mayor, Nano Banana Pro.AI Plus, 4,99 €/mes: más acceso a Nano Banana en la Búsqueda y 200 puntos de Flow. AI Pro, 21,99 €/mes: 1.000 puntos de Flow.
OpenAI (ChatGPT)El plan Gratis (0 €) incluye «generación de imágenes limitada y más lenta».Go, 8 €/mes: más capacidad; la página avisa de que «este plan puede incluir anuncios». Plus, 23 €/mes: imágenes más complejas y precisas, y generación con Thinking. Pro, desde 103 €/mes: ilimitada y más rápida.
Mistral (Vibe)El plan Free incluye generación de imágenes. Ojo al nombre: el asistente se llama Vibe, ya no Le Chat.Pro, 18,14 €/mes con impuestos incluidos: hasta 40 veces más generaciones de imagen.

Precios leídos en las páginas de tarifas de cada proveedor a 6 de septiembre de 2026. Cambian sin avisar: compruébalos antes de pagar.

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EL DATO QUE NADIE PUBLICA

Ninguno de los tres dice cuántas imágenes puedes generar al día o al mes en el plan gratuito. Ni Google, ni OpenAI, ni Mistral ponen una cifra. Si lees por ahí que «son tres imágenes diarias», eso no sale de la página del proveedor: alguien lo ha calculado a ojo o se lo ha inventado. El límite existe, pero se nota usándolo, no leyéndolo.

Lo más cerca de una regla publicada lo da Google: sus límites «se renuevan cada 5 horas hasta alcanzar un límite semanal», y se pueden ampliar comprando puntos de IA. Una ventana corta que se recarga sola y un techo semanal por encima. OpenAI describe su plan gratuito como «limitado y más lento» sin poner número, y Mistral cuantifica su plan de pago frente al gratuito sin decir cuál es la base de esa multiplicación.

Los tres tienen límite. Ninguno te dice cuál es. Descubrirlo forma parte del uso.

En la práctica eso significa algo concreto: no empieces a generar a lo loco. Si haces diez intentos cambiando una palabra cada vez, te quedarás sin cupo antes de acertar. Piensa la petición, escríbela entera y usa los intentos para corregir, no para explorar.

Cómo se escribe una petición que funcione

La diferencia entre una imagen mediocre y una utilizable casi nunca está en el modelo: está en cuánto le has dicho. Una petición que funciona lleva cinco cosas: qué sale, cómo está hecho, cómo está encuadrado, cómo está iluminado y para qué formato es. Y se escribe seguido, no como una lista de etiquetas sueltas.

Esto es lo que escribe casi todo el mundo:

«una taza de café»

Y esto es lo mismo, escrito para que el modelo pueda hacer algo:

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«Fotografía cenital de una taza de café solo sobre una mesa de roble sin barnizar, con un croissant a medio comer a la derecha y un cuaderno abierto en la esquina inferior izquierda. Luz natural lateral de ventana, sombras suaves y alargadas, mañana de invierno. Espacio vacío en la mitad superior para colocar texto encima. Formato horizontal 16:9, tonos cálidos, aspecto de fotografía real, sin filtros.»

Fíjate en lo que hace la segunda: coloca cada elemento en un sitio del encuadre, define la luz, reserva hueco para el texto que pondrás tú después y cierra la puerta al acabado plastificado que sale por defecto. Ese hueco reservado es el truco que más se agradece si la imagen va a una portada.

Para una ilustración en vez de una foto, el esqueleto es el mismo cambiando el apartado técnico:

«Ilustración plana en dos tintas, azul petróleo y naranja quemado, sobre fondo crema. Una mujer joven de perfil trabajando en un portátil, líneas gruesas y limpias, sin degradados, sin sombras realistas, estilo de ilustración editorial de prensa. Composición centrada, mucho aire alrededor de la figura. Formato cuadrado.»

Y para un producto, que es donde más se nota escribir bien:

«Foto de estudio de un bote de cristal ámbar con tapón de corcho sobre una superficie de piedra gris clara, fondo liso del mismo gris ligeramente desenfocado. Luz principal desde arriba a la izquierda y un rebote suave a la derecha para abrir las sombras. Reflejo tenue del bote sobre la piedra. Encuadre frontal, formato vertical 4:5.»

Tres reglas más que ahorran intentos. Describe lo que quieres, no lo que no quieres: pedir «sin gente» funciona peor que «una calle vacía al amanecer». Menciona el formato desde el principio, porque recortar después una imagen cuadrada para una portada horizontal te deja sin media composición. Y corrige en el mismo hilo: en vez de reescribir la petición entera, responde «la misma imagen pero con la luz entrando desde la derecha». Consume menos cupo que empezar de cero.

Los tres fallos que más se repiten

El texto dentro de la imagen. Le pides un cartel que ponga «REBAJAS» y te devuelve una palabra que parece castellano pero no lo es. La razón es técnica: estos modelos generan la imagen como una superficie de píxeles, no componen tipografía; el texto es para ellos una textura con forma de letras, y basta una pequeña deriva para que una «a» se convierta en algo que no existe. Han mejorado en rótulos cortos, pero la regla no cambia: si el texto importa, no lo generes. Pide la imagen con un hueco reservado y escríbelo encima tú. Así puedes cambiarlo sin volver a generar.

Las manos. Dedos de más, dedos fundidos, una muñeca que gira hacia donde no debe. La mano tiene muchísimas articulaciones y poses posibles en proporción a lo pequeña que sale en la mayoría de las fotos, así que es donde el modelo tiene menos señal fiable de la que aprender. Ha mejorado, pero no ha desaparecido. Lo que funciona es quitarle trabajo: pide planos con las manos ocupadas y en una pose reconocible (sujetando una taza, apoyadas en una mesa, en un bolsillo) en vez de manos gesticulando en el aire. Y revisa esa zona antes de publicar: es lo que delata una imagen generada a un metro de distancia.

La coherencia entre imágenes. Si necesitas que el mismo personaje o el mismo producto aparezca en cinco imágenes distintas, generarlas por separado no va a funcionar: cada generación parte casi de cero y la cara cambia. La forma de sostenerlo es trabajar en un solo hilo y pasar la primera imagen como referencia para las siguientes: «esta misma persona, misma cara y misma ropa, ahora sentada en una cafetería, plano medio». Para eso sirven las funciones de edición sobre una imagen existente que ya traen los planes gratuitos. Aun así, cuenta con que a la quinta variación la cara habrá derivado.

Qué puedes hacer con la imagen que sale

Conviene separar dos cosas que la gente mezcla: qué te deja hacer el proveedor y qué te deja hacer la ley. No son lo mismo.

Del lado del proveedor, esto es lo que se lee literalmente. Las condiciones de uso de OpenAI dicen que, entre tú y OpenAI y en la medida en que lo permita la ley aplicable, conservas los derechos sobre lo que introduces y eres el propietario del resultado («you retain your ownership rights in Input and own the Output»). Las condiciones del servicio de Google dicen que algunos de sus servicios te permiten generar contenido original y que Google no reclamará la propiedad de ese contenido. Ninguno se queda con la imagen.

Sobre el uso comercial, cuidado con lo que se afirma. En las condiciones generales de OpenAI no encontramos una frase que lo autorice expresamente: hay la atribución de la propiedad del resultado y una prohibición concreta, la de usarlo para desarrollar modelos que compitan con ellos. Google prohíbe usar el contenido generado por sus servicios para entrenar modelos de aprendizaje automático o tecnología de IA relacionada. Como esas páginas cambian, no vamos a afirmar que puedes vender sin más lo que generes: si tu uso es comercial, lee las condiciones vigentes el día que lo hagas.

Hay además una capa técnica. Google marca lo que generan sus modelos con SynthID, una marca de agua digital insertada en el propio contenido; su ayuda explica que «suele seguir presente» tras modificaciones, aunque tras muchos cambios puede dejar de ser detectable, y que puedes comprobarlo subiendo la imagen a la app de Gemini y preguntando. Aparecen además marcas de agua visibles, y el ajuste para desactivarlas no está disponible para todo el mundo: la ayuda de Google lo condiciona a la suscripción y a la región.

MARCAR QUE ES IA NO ES OPCIONAL EN EUROPA

El Reglamento (UE) 2024/1689 de inteligencia artificial, en su artículo 50, obliga a indicar de forma legible que un contenido ha sido generado o manipulado artificialmente cuando puede confundirse con material real. Si publicas una imagen que parece una fotografía, ponlo. El detalle de plazos y de a quién obliga está en el artículo sobre el reglamento europeo de esta web.

Y queda el problema que no es de la herramienta. Generar la cara de una persona real o imitar el estilo reconocible y firmado de un artista vivo con intención comercial te mete en un terreno distinto: derechos de imagen, protección de datos, competencia desleal, propiedad intelectual. Que el modelo te deje hacerlo no significa que puedas publicarlo. Esto no es asesoramiento jurídico: si tu proyecto va por ahí, consúltalo con un profesional antes de publicar, no después.

El resumen: empieza por el asistente que ya usas, porque los tres generan gratis; escribe peticiones largas con encuadre, luz y formato; no generes el texto que va dentro de la imagen; y antes de darle un uso comercial, lee las condiciones del proveedor y marca la imagen como generada por IA. Eso último te cuesta una línea y te ahorra el disgusto.